29 may 2014

Alejandro Sabella: estrategia y revolución táctica (Vol. II)

ALEJANDRO SABELLA: ESTRATEGIA Y REVOLUCIÓN TÁCTICA (VOLUMEN II)

                                                                             por Facundo Terrés Grimaldi

El 9 de junio de 2012, Lionel Messi lograba lo que sólo habían podido antes Manuel Seoane (1925), Carlos Peucelle (1940), Norberto Méndez (1945) y José Sanfilippo (1959): marcarle un Hat-Trick a Brasil. Sí, el delantero de Barcelona conseguía lo que apenas cuatro argentinos ante el Scratch, lo que ninguno en cincuenta y tres años. Tucho, el Nene y el astro culé, los tres, con el agregado de alcanzar la hazaña fuera de Buenos Aires. En Santiago, Guayaquil y Nueva Jersey, respectivamente.

Tras la emoción del 4-3 versus la Canarinha en Estados Unidos, hubo que esperar poco más de dos meses para volver a ver al seleccionado. Donde la mano de Sabella volvería a surgir frente a otra potencia: Alemania. La cita sería en Fráncfort. Y en esa ciudad la posibilidad de redimirse -aunque más no fuera por un instante- del 0-4 sufrido en Ciudad del Cabo dos años atrás en los Cuartos de Final de la Copa del Mundo.  

Para medirse con el elenco teutón, el técnico argentino decidió sostener a la inmensa mayoría de los nombres propios que tanta satisfacción le habían generado contra los brasileños, por lo que apenas cambió una ficha del pizarrón. Eligió a Marcos Rojo y salió Clemente Rodríguez. Continuó el 4-4-2. Con Sosa y Di María en los costados de un medio que se completó con Mascherano y Gago. Adelante, nuevamente el tándem, Messi-Higuaín. Aquella jornada, salieron todas desde el principio. O casi todas: a los treinta el arquero Zieler interrumpía una oportunidad manifiesta de gol y dejaba la cancha expulsado, siendo reemplazado por Ter Stegen, guardametas-verdugo del diez en lo inmediato. En tiro penal. Pero pronto se abriría el arco. Sobre el final de la primera parte Khedira vulneraba su propia meta tras un córner. Los de blanco, acto seguido, se retiraban rumbo al vestuario 0-1 con un hombre menos. Ya con Kun Agüero y sin Principito Sosa (4-3-3), el once ni lerdo ni perezoso, siguió manejando el ritmo del encuentro. Tanto es así que, a los siete del complemento, Lio encontró el gol que le había quedado atravesado en los doce pasos. Los minutos subsiguientes fueron una demostración de orden táctico y voracidad ofensiva. La albiceleste buscó y buscó hasta perforar la defensa de los germanos y, finalmente, logró un tercer tanto. Di María de larga distancia señalaría la última conquista. Con el juego resuelto, Sabella optó por el movimiento de apellidos. Aunque sin desarmar el sistema. Guiñazú ocupó el lugar de Angelito en la banda izquierda del mediocampo y Braña el de Mascherano en el centro del mismo. Höwedes gritó en el cierre para la anécdota.

Del sofocón de Barranquilla en un primer tiempo que había arrojado un 0-1 parcial al 2-1 final. Del 1-1 ante Suiza en la curva descendiente del match al 3-1 resultado de las acciones en la agonía del hombre que debía ponerse el equipo al hombro. De la incertidumbre por la producción con Bolivia en el Monumental a la explosión frente a Ecuador en el mismo escenario. Del 0-1 y 2-3 frente a Brasil al 4-3 de los noventa. Del 0-0 y pena máxima trunca a la lluvia de goles en un corto lapso y el demoledor 3-1 a los bávaros en su terruño. La mano del entrenador de manifiesta en todos y cada uno de los casos. En los momentos de zozobra y en el pico de rendimiento del colectivo. Previsión estratégico-táctica a la orden, aquella carencia de los ciclos próximos pasados.


Algunas semanas más tarde el momento de volver a planificar los compromisos de la eliminatoria. La selección regresaba a Córdoba, salía de la Capital por primera vez en la competencia. Alejandro Sabella, para chocar con Paraguay, pensó algunas modificaciones respecto del equipo que había apabullado a Alemania. Ideó un sistema más ofensivo que el empleado ante los europeos. Campagnaro por Zabaleta fue la sustitución obligada y el resto de la línea defensiva siguió participando. En el medio, la aparición de Gago en la banda derecha en reemplazo de Sosa y la inclusión de Braña por Mascherano. Arriba, otro cambio forzado. Lavezzi ocupando el lugar de Agüero, completando el mentado tridente de ataque. Fiel al momento por el que transitaba, la albiceleste abrió el score de la mano del galáctico Di María en el amanecer del encuentro. Pero, esta vez, el once corrió con el infortunio de una mano de Braña suelta dentro del área que posibilitó al cuadro guaraní la paridad. Pese a la igualdad, el seleccionado pareció no haber acusado recibido del impacto de Fabbro en la corta distancia. Fue en busca del gol que lo volviera a encaminar en la senda del triunfo y lo consiguió de inmediato. Higuaín hizo lo que el puesto requiere y, a cobrar, 2-1. Así se fueron al descanso. La celeste y blanca arriba en el tanteador. Se hacía costumbre. El segundo tiempo mostró al conjunto manejando el trámite, generando las acciones más peligrosas, dominando el juego. Y el tercer tanto llegó. Si faltaba un tic en un ítem era ése del tiro libre del capitán. Lio se paró de zurdo y marcó. Cara interna, pelota por encima de la barrera que se disparó como cohete para colarse en el ángulo. Argentina reguló a partir de la nueva ventaja. Único líder. La clasificación a la vuelta de la esquina.   

Llegaba el turno de Perú. La oportunidad de cruzarse con un cuadro que se hace fuerte en casa. Para el encuentro en Lima, el entrenador argentino decidió repetir el equipo, con la excepción de la salida del suplente Braña por el titular Mascherano en el centro del campo. En esta ocasión, obligado por un rival que exigió mucho más de lo ya previsto por el cuerpo técnico, el conjunto no anduvo bien. Esto fue así desde el inicio. Aunque supo suplir la falencia del rendimiento con disciplina táctica. Argentina tuvo orden, la mano del conductor, en fin. El elenco local abrió el marcador con un gol de Zambrano que dejó ver a las claras un punto débil del seleccionado: si la defensa no se encuentra bien plantada cuando un ataque de las cartas ofensivas resulta infructuoso, sufre y mucho en el contragolpe. Sobre todo padece en el sector izquierdo. Aquel contrincante que sabe explotar la espalda de Di María, perjudica a Rojo y se beneficia en el desarrollo. De cualquier modo, la albiceleste siguió intentando con sus armas: distribuir rápido y/o encarar en velocidad generando el claro para el desequilibrio. Higuaín igualó con tanto de goleador. La vieja fórmula del centro atrás del wing para la entrada por el medio del nueve dio resultado. El tanteador no volvió a ser vulnerado pese a algunas jugadas peligrosas que supo controlar Romero, arquero que ya se había encargado de ahogarle el grito a la afición local en los once metros.


La semana siguiente al empate con Perú encontró al seleccionado argentino en su versión local en Goainia. El conjunto doméstico debía vérselas con Brasil en un nuevo Superclásico de las Américas. Para este cruce, Alejandro Sabella resolvió cambiar el dibujo con el fin de repetir el esquema que había plantado en aquel 0-0 de Córdoba por la misma competición. Armó línea de cinco defensores. La misma estuvo compuesta por los laterales Gino Peruzzi y Clemente Rodríguez, los stoppers Lisandro López y Leandro Desábato y el líbero Sebastián Domínguez. El medio se conformó con dos externos de proyección como Maximiliano Rodríguez y Pablo Guiñazú y el cinco fue Rodrigo Braña. Adelante, un atacante por afuera y otro por adentro, Juan Martínez y Hernán Barcos. Argentina comenzó ganando de la mano de Burrito. Pero claudicó en lo inmediato en su faz ofensiva y, pronto, recibió el revés de parte de Paulinho. Y si bien luego de la igualdad no sufrió mayores contratiempos, no mostró su mejor cara. Prueba de ello que, en los minutos finales del cotejo, una jugada aislada de los brasileños derivó en un penal que pateó Neymar y que selló el tanteador. Pero más allá del resultado y el rendimiento general, el entrenador se llevó conclusiones sobre el funcionamiento defensivo.


La revancha del clásico americano se vio imposible en Chaco. Un problema de iluminación propició no pudiera disputarse un nuevo choque ante Brasil. El partido fue suspendido. Papelón consumado, el próximo cruce sería nuevamente por los porotos. La cita, ante Uruguay, en Mendoza. Y en la tierra del sol y del buen vino, la chance de ver en el rectángulo a los cuatro fantásticos desde el minuto cero. El cuarteto Di María-Messi-Higuaín-Agüero no se encontraba desde el vamos en una cancha desde hacía cuatro meses y monedas, desde el 4-0 a Ecuador en Nuñez, suma que alcanzaba los seis encuentros. En este punto, nos detenemos y reiteramos la siguiente afirmación: con los mejores, juntos, es otro equipo. Sabella ha tomado nota de ello. El técnico supo comprender que Messi es más cuando se encuentra bien acompañado en ataque. El delantero de Barcelona necesita wingers porque estos le generan aperturas cuando decide monopolizar el balón y/o porque pueden transformarse también en opciones de pase al hueco en la búsqueda del gol. Y como Lio requiere aliados en sus flancos, qué mejor que brindarle herramientas que allanen su camino. Las pruebas a la vista de todos. Resultados satisfactorios como el ocurrido ante la Celeste. Tras un buen primer tiempo donde no se sacaron ventajas, la explosión en el complemento obra y gracia del crack rosarino. Que primero consumó debajo del arco rival una jugada colectiva desde la izquierda, luego sirvió a Kun y terminó por redondear una noche inolvidable con una ejecución a lo Pirlo de una falta directa: cuando el mundo pensó que Lionel resolvería el tiro volviendo a besar la pelota con su zurda para alojarla en un ángulo una vez superada la barrera como contra Paraguay, el tipo optó por sorprender con shot bajo que terminó por ubicarse en el palo más lejano del arquero. Nuevo festejo grupal. Éxito del director de la orquesta.


A los cuatro días, un nuevo desafío para el equipo argentino: la siempre difícil Chile en Santiago. Otra vez la Roja en el camino con una nueva cara familiar para los nuestros, emanando órdenes desde el banco de ellos. Ayer Bielsa, ahora Borghi, otro viejo conocido. En un estadio Nacional que había festejado en 2008, el día que Basile daba por finalizado su ciclo. Para afrontar el choque, Sabella tomó nuevamente la decisión de no mover demasiado las fichas. Es por eso que, pese a la condición de visitante, no borró el dibujo. Apenas realizó cambios por obligación. Campagnaro ocupó el lugar de Zabaleta en el lateral derecho y, este, pasó al sector del suspendido Rojo. Mientras que los triángulos del medio (Gago-Mascherano-Di María) y de adelante (Messi-Higuaín-Agüero) siguieron su curso. Y como no podía ser de otra manera, el buen funcionamiento de piezas bien ensambladas dio sus frutos. A los veintiocho gritó Pipita tras gran jugada individual y soberbia definición. Un rato después, para no ser menos, Lio bajó una pelota dentro del área e hizo con ella todo lo que pretendió. Primero, lo dicho, el control. Luego el amague y el enganche para dejar desairado a su marcador. Por último la definición exquisita abajo junto al primer caño. Sobre el final del partido, descontó Felipe Gutiérrez, cuando ya habían salido tres de los cuatro fenómenos (Higuaín, Di María y Agüero) y habían hecho su ingreso tres terrenales (Guiñazú, Sosa y Barcos). Con el primer reemplazo (Cholo por Pipita) el retoque del sistema, del 4-3-3 con la ventaja del marcador al 4-4-2 con el objeto de conservar la luz. Una prueba superada más. La clasificación en la palma de la mano.

Frente a Chile, Messi había conseguido un nuevo récord: llevaba 12 tantos en el año calendario, cifra que sólo había logrado Gabriel Batistuta en 1998. Número por demás interesante el del rosarino, tomando en cuenta que treinta y cuatro hombres en toda la historia de la selección argentina (desde 1902) anotaron esa cantidad de goles. El futbolista de Barcelona, además, se acercaba en la tabla histórica de artilleros a un tal Diego Maradona. Lionel, en noventa minutos y ante la débil Arabia Saudita, tenía por un lado la chance de superar al goleador de Reconquista inscribiendo marca en soledad y por otro la de alcanzar al astro de Lanús. Para el amistoso, el último duelo del año para el seleccionado internacional, Sabella pensó en darle oportunidades a algunos jugadores que no habían tenido minutos. En la abstemia Riad, fueron prueba, Fabricio Coloccini, Alberto Costa y Eduardo Salvio. El entrenador argentino abandonó el 4-3-3 a fin de estar al altura del ensayo de laboratorio. El once se distribuyó 4-4-2 con Di María jugando desde el arranque en el sector derecho del medio, Salvio en la izquierda y Tino Costa y Mascherano de interiores. Adelante, Agüero-Messi. El resultado arrojó algunos chispazos aislados, poco juego colectivo y varias conclusiones. El conductor, tras el 0-0 final, habrá repasado nota de su propio puño y letra: Lio se nutre de wingers. No los tuvo en la primera parte, ergo, no encontró los espacios para explotar su potencial. Aunque el diez tampoco encontró su lugar cuando se rearmó el mediocampo (con Augusto Fernández -reemplazó a Costa- en la derecha, Mascherano de cinco y Di María ahora en la izquierda) y la delantera (con Di Santo y sin Toto Salvio) para el complemento.

Una semana después la posibilidad para mostrarse de una mayoría de futbolistas locales y otra minoría de vecinos protagonistas del Brasil. En la Bombonera, el Superclásico de las Américas que no había podido disputarse por problemas lumínicos en Chaco. Volvió a surgir la línea de cinco defensores. En esta oportunidad con Peruzzi y Vangioni en los laterales y los zagueros López, Domínguez y Desábato como últimos. Delante de ellos dos mediocampistas de contención, Cerro recostado sobre la derecha y Guiñazú en la izquierda. Montillo de enlace, haciendo de nexo de los puntas, Martínez y Barcos. El llamativo 5-2-1-2 dio sus frutos. La Argentina sudamericana jugó bien y dominó el trámite pese a no poder marcar. Pero un cambio a los sesenta y nueve minutos sería clave para cambiar la historia: un encendido Scocco ingresaba en lugar de un apagado Barcos. Nacho aparecería de la mejor manera para marcar un doblete en los diez minutos finales del match, donde también anotaba Fred, quien forzaba con el empate parcial la definición de 2012 a los tiros desde el punto penal. En el arco que da al Riachuelo fueron más los de amarillo. Pero la prueba había dejado más buenas que malas. Sabella tomaba nota del ensayo empírico. Cuándo no.

El primer semestre de 2013 comenzó de la mejor manera ante Suecia. En apenas veintitrés minutos Argentina ya había convertido tres goles en sendas jugadas colectivas. Primero golpeó Higuaín con ayuda del defensor Lustig, luego gritó Agüero y Pipita volvió a aparecer para sentenciar la historia en el comienzo del primer tiempo. La mancha, el empate parcial de Olsson. Detalle: Messi participando como diez, distribuyendo juego en todos los tantos, Lionel demostrando por qué es el jugador más completo del mundo. La selección volvió a funcionar de maravilla con el cuarteto imperial. La gran innovación táctica del inicio fue la aparición de Campagnaro en el lateral izquierdo. Para el complemento varios cambios aunque sin retoques en el dibujo. Primero salió Di María e ingresó Montillo, luego se retiró Zabaleta por Ansaldi pasando Campagnaro de cuatro, más tarde entraron Banega por Gago, Lavezzi por Agüero, Coloccini por Garay y Di Santo por Higuaín. Sustituciones puesto por puesto, rol por rol. El partido terminó 3-2 pero el resultado fue sólo una pieza decorativa, la albiceleste fue mucho más en la cancha que lo que marcó el cartel electrónico del estadio de Estocolmo.

Un mes y medio después la revancha frente a Venezuela. La vinotinto en frente, el único equipo que había logrado imponerse ante los argentinos en la eliminatoria. Y la selección nuevamente en el Monumental luego de la gira por las provincias. En esta ocasión, Montillo y Lavezzi ocupando los lugares que dejaron vacantes por diversas lesiones Di María y Agüero. El resto fue el equipo de siempre. El de las piezas bien ensambladas. El que resucitó en aquel segundo tiempo en Barranquilla, el que descubrió su mejor cara en los albores de 2012. La explosión producto del juego asociado de sus figuras de ataque se vio desde el inicio. Higuaín rompiendo el hielo poco antes de los treinta, Messi marcando de penal en el cierre de la primera etapa. Una vez más el resultado semi-sentenciado con mucho tiempo por jugar. Pipita de nuevo anotó el tercero y, a raíz de este último grito, la necesidad de preservar nombres propios para la parada siguiente. Banega por Gago, Palacio por el nueve del doblete y Maximiliano Rodríguez en lugar de Pocho de París para terminar plantados 4-4-2. La venganza quedaba consumada. Con tres goles y valla invicta. Con creces.

En el predio de Ezeiza, tubos de oxígeno y cámara hiperbárica, símbolos de lo que se venía: la famosa altura de La Paz, el enemigo público número uno de los futbolistas argentinos en toda eliminatoria. Así lo demostraba la historia reciente. Pero para no repetir errores del pasado, Sabella pensó cada detalle. Es que, en el ciclo Maradona, había sido subestimado el peligro que implica jugar un partido de fútbol en esa geografía. Por eso el 1-6. Consigo el escandaloso ahogo de protagonistas y cuerpo técnico. Para afrontar los acontecimientos, el entrenador no sólo hizo hincapié en la preparación física sino también reparó en lo táctico. Porque Argentina no puede jugar de igual a igual frente a quienes están acostumbrados a desempeñarse a esa distancia del nivel del mar. No puedo moverse con las mismas armas que su rival. Por eso el técnico decidió llevar a la práctica con las figuras de Europa lo que había ensayado con los actores del medio local: líneas de cinco defensores, tres medios y dos delanteros. La primera compuesta por los laterales Peruzzi y Rodríguez y los centrales Campagnaro, Domínguez y Basanta. La segunda formada con Banega, Mascherano y Di María. La última integrada por la dupla Messi-Palacio. El encuentro comenzó desfavorable para el conjunto argentino pues Moreno Martins escribió una vez más su apellido en la planilla de goleadores. Pero el seleccionado no se desesperó por la desventaja y encontró en el final de la primera parte el tanto de la igualdad por la cabeza de Banega. La segunda mitad fue disputada con inteligencia por el elenco visitante. Inclusive no faltaron oportunidades para llevarse la victoria de suelo paceño. Lo importante: sumar fuera de casa con un esquema distinto, cumplir con el objetivo de no verse superado en el terreno por el contrincante a pesar de las dificultades ajenas de las virtudes futbolísticas de los de en frente. Conclusiones positivas desde el marcador y desde el juego ante la adversidad.

13 may 2014

Alejandro Sabella: estrategia y revolución táctica (Vol. I)

ALEJANDRO SABELLA: ESTRATEGIA Y REVOLUCIÓN TÁCTICA (VOLUMEN I)

                                                                           por Facundo Terrés Grimaldi

Los ciclos próximos pasados carecieron TODOS de previsión estratégico-táctica. El seleccionado argentino padeció aquello durante cinco años. Entre eliminaciones vía tiros desde el punto penal: de Berlín 2006 a Santa Fe 2011 sólo fútbol en cuentagotas. Y una deuda con los intereses del empréstito Baring.    

Algunas hipótesis respecto de la afirmación: a) los entrenadores -Basile, Maradona y Batista sentados en el banquillo de los acusados, culpa de este revisionismo- no supieron a qué jugar desde un comienzo y/o cómo y con qué intérpretes ejecutar lo que pensaban era conveniente para el buen desempeño del equipo; b) faltaron ideas, la ausencia de un plan alternativo de parte de los responsables hizo mella en el colectivo cuando sucumbió toda idea inicial; c) los técnicos no supieron transmitirles a sus dirigidos todo eso que pretendían hicieran en el campo; d) los futbolistas elegidos no quisieron o no entendieron los pedidos de los conductores.

Quizás la clave que ayuda a la interpretación de los hechos del pasado radique en la suma de esas partes. Las cuales, en ocasiones, hacen al todo. O tal vez haya aun más razones que las expuestas. Lo cierto es que cambió el paradigma. Los resultados son otros. Son satisfactorios desde este punto de vista: guste más o menos el estilo, hace rato que la selección sabe a qué juega. Los jugadores tienen noción sobre lo que deben y lo que no tienen que hacer en la cancha.  Producto del trabajo del cuerpo técnico. Veamos.

El 2 de septiembre de 2011 inició una nueva era. Consigo la posibilidad de cambiar los aspectos que llevaron al fracaso al primer equipo.


Para enfrentar a Venezuela, en Calcuta, Alejandro Sabella decidió armar un 4-3-3 'mentiroso'. Un 4-4-2 en la practica que tuvo a Di María funcionando de falso extremo. Haciendo las veces de once pero también actuando como mediocampista izquierdo de un medio que se completó con González, Mascherano y Álvarez. Con este último pegado al cinco cuando el balón fue potestad del rival y corriéndose hacia la izquierda para cubrir el hueco de Ángel cuando abundó posesión en ataque. El rombo resultó. La mayoría de las jugadas finalizaron en el lugar donde Fideo terminó cada uno de sus recorridos. En otras palabras: la idea del DT plasmada en el terreno. Aunque el único gol del match se haya producido tras una pelota parada. De un tiro de esquina enviado por Messi que encontró posterior contacto en la cabeza de Otamendi. Argentina terminó sin Lucho y Ricky en la mitad, con Sosa y Pastore cambiándose continuamente de sector. Agüero reemplazó a Higuaín en el centro del ataque. También ingresó Fernández. Dato: Federico se paró de lateral derecho sobre el cierre del encuentro.


La segunda presentación fue apenas cuatro días más tarde. En Dacca, frente a Nigeria, futuro rival en la próxima Copa. Para esta ocasión el conductor decidió desarmar la defensa de cuatro hombres. Burdisso entró como stopper derecho, Demichelis se desempeñó de líbero y Otamendi se ubicó sobre la izquierda. Zabaleta y Rojo no salieron sino pasaron al medio posicionándose diez metros más adelante respecto del partido-debut. Ellos fueron acompañados por Mascherano en el centro. Y delante de Javier, parado de enlace, José Sosa. El once se completó con el mismo tridente ofensivo: Messi-Higuaín-Di María. Aunque, esta vez, Angelito fue punta-punta. ¿El resultado? el juego siguió surgiendo desde los pies de Lionel, quien arrancó siempre desde el extremo derecho para terminar donde se hallaba Fideo. El 3-3-1-3 funcionó. Otra vez la idea del técnico plasmada en el campo. El primer cambio fue Gutiérrez por Rojo por lo que no se tocó el dibujo. El segundo fue Banega por Ángel y allí sí cambió el esquema, plantándose el conjunto 4-3-1-2, volviendo Zabaleta al lateral. El tercero fue, nuevamente, Agüero por Higuaín. La Selección señaló tres conquistas, Romero recibió su primer gol. Argentina ganó bien.

El tercer cruce del proceso y el primer enfrentamiento del denominado "seleccionado local". Argentina B se midió con Brasil B en Córdoba con motivo del Superclásico de las Américas. Aquí apareció la línea de cinco defensores, Estudiantes de La Plata en estado puro. Con tres medios, dos externos de proyección -Augusto Fernández y Víctor Zapata- y un cinco de buen manejo -Héctor Canteros- que terminó siendo elogiado por su marca, Ronaldinho. Adelante, uno por afuera -primero Martínez, después Mouche- y otro adentro del área -al principio Boselli, pronto Gigliotti-. El encuentro fue parejo. No ocurrió nada. La selección cumplió con el objetivo que planteó desde el inicio su conductor: destruir el circuito del rival. El resultado fue lógico: 0-0.    

Hubo revancha ocho días después, aunque esta vez en Belem. Continuó la misma defensa de cinco: Pillud y Papa los laterales, Cellay y Desábato los stoppers y Domínguez el líbero. La pieza del medio que cambió fue Zapata. Por el ex River Plate ingresó Guiñazú. Salió el punta por afuera -Martínez, Mouche- y entró el enganche Montillo. Arriba quedó solo Viatri. El dibujo, 5-3-1-1. Sabella apuntó a conservar el cero en propia valla con la idea de salir rápido de contra para generar peligro en el arco de en frente. Y, a decir verdad, el plan funcionó hasta el minuto cincuenta y cuatro. Porque el gol que hizo Lucas quemó los papeles. Aunque el técnico argentino siguió creyendo en lo planificado. Prueba de ello, el cambio inicial: Bolatti por Canteros. Pero llegó el segundo tanto, Neymar definiendo encima de Orion. Ahora sí, retoque en el esquema, salió Pillud y entró Mouche formándose el 4-3-1-2. El 0-2 fue un resultado un tanto exagerado. Primer tropiezo, algunas conclusiones a raíz de la derrota.


El 7 de octubre de 2011 comenzaron las eliminatorias rumbo al Mundial de Brasil. Para el debut con Chile en la competencia, el entrenador se decidió por el clásico 4-4-2. Con pocas modificaciones respecto del primer partido del ciclo: Burdisso por Demichelis y Braña por Mascherano fueron cambios obligados por lesión y suspensión, Sosa esta vez se paró de ocho, Banega hizo lo propio en el eje reemplazando a Álvarez y Di María actuó como medio definido por el costado izquierdo. Argentina definió el partido en la primera media hora. Higuaín primero, Messi después para el 2-0 con el que concluyó la primera parte. En la segunda, Pipita pronto amplió una diferencia que no duró demasiado a raíz del descuento del elenco trasandino. Pero el entonces delantero de Real Madrid volvió a establecer la distancia de tres sellando el tercero de su cuenta particular y el cuarto de la goleada general.


Para el segundo compromiso en la competición sudamericana, Sabella volvió a meter mano en la formación. Para enfrentar a Venezuela en Puerto La Cruz dispuso del 3-3-1-3 que había resultado ante Nigeria en Dacca. Utilizó, de hecho, a los mismos intérpretes de aquel partido. Los que derrotados primero por el calor agobiante y después por el buen juego de su rival, hicieron historia: el seleccionado albiceleste cayó por primera vez ante su par vinotinto tras dieciocho éxitos consecutivos distribuidos en cuarenta y cuatro años. Lo más importante del análisis surge no bien Amorebieta señaló la única conquista del cotejo. Primero salió Zabaleta e ingresó Banega. Luego entró Palacio por Sosa por lo que Rojo pasó al lateral, Di María al medio y se formó un 4-3-3. Ya sobre el cierre, Pastore hizo su presentación en lugar de Ángel. Segundo tropiezo. Este, con muchas más conclusiones.



Exactamente un mes más tarde, Argentina volvió a jugar por eliminatorias. El turno de Bolivia en el Monumental. En los papeles, el rival más accesible. Aun teniendo en cuenta aquel debut de Copa América. Souvenir demasiado fresco en la memoria como para volver a fallar. Nuevo toque en la figura inicial: volvió la defensa de cuatro hombres, en esta ocasión, con la presencia de Clemente Rodríguez en el lugar que había ocupado Rojo. Con Burdisso y, ya sin Otamendi, quien recién volvería a ser parte de un once titular dos años después. En el medio, apareció por primera vez Gago, recostado sobre la derecha. Mascherano siempre cinco y a su izquierda Álvarez. Arriba, Messi, Higuaín y Pastore de titular sobre la "zona Di María". La selección, en el peor momento del ciclo, no encontró nunca el rumbo durante el desarrollo. Y pudo ser derrota porque Moreno Martins aprovechó un grave error de Demichelis, el cual terminaría dejando a este fuera del seleccionado hasta la entrega de la lista mundialista de preseleccionados. Tras el grito color verde, el cambio que llevó al empate al cuadro albiceleste: salió Ricky, entró Lavezzi corriéndose Pastore hacia la línea media, gol de Pocho. Sobre el cierre, Sosa por Mascherano, pasando Gago a jugar en el centro. Igualdad con matices de revés. Numerosas determinaciones posteriores. Algunas vigentes hasta estos días.
      

Todo lo que pasó la tarde de Barranquilla el 15 de noviembre de 2011 es materia de análisis exhaustivo. Notables cambios desde el minuto cero. Tanto estratégicos como posicionales y tácticos. Del hiperofensivo 4-3-3 al modesto 4-4-2 que incluyó doble perro de preso central. Respecto del duelo ante Bolivia, salieron Demichelis, Gago, Álvarez y Pastore. Entraron Fernández, Sosa, Braña y Guiñazú. Pero Argentina siguió jugando igual: mal. Y para peor: no sólo se retiró Burdisso fracturado y debió ingresar de emergencia Desábato sino también, sobre el cierre del primer tiempo, el conjunto recibió el cachetazo del tiro libre de Pabón que dio en Mascherano y terminó en el arco de Romero. Sólo Dios, los jugadores y el cuerpo técnico saben lo que sucedió en el descanso, en el vestuario albiceleste con el 0-1 y la mencionada desgracia a cuestas. Nunca un equipo cambió tanto de un tiempo a otro. Es aquí donde se vio la mano del entrenador. Salió Guiñazú y entró Agüero. Regreso a las fuentes pero con Kun en el tridente. Apareció el juego asociado, sobre todo de este y Messi. Empate del propio Lionel. ¿El once se conformó con la igualdad? no, lejos de eso, fue por más. Y lo encontró en los minutos finales de otro encuentro de elevadas temperaturas. Nueva sociedad Lio-Kun y segundo tanto marcado por el delantero surgido en Independiente. Cuando restaban un puñado de minutos, Gago por Higuaín para desarmar el triángulo goleador y para subrayar tenencia. Victoria 2-1 y refundación. Partido bisagra. Piedra fundamental de la estructura que se descubrirá en otra cálida Río de Janeiro frente a la Bosnia Herzegovina de Miralem Pjanic y Edin Dzeko.
      
Un nuevo año: 2012 comenzó con el pie derecho. El 29 de febrero, la selección enfrentó a Suiza en Berna. Ahora con la novedad de Campagnaro ubicado en el lateral derecho y con Zabaleta en la punta izquierda de la defensa. Con la dupla central Fernández-Garay desde el vamos. En el medio, la inclusión de Maximiliano Rodríguez más el eje Mascherano-Braña y la continuidad de Guiñazú. Adelante, la confirmación del dúo dinámico, Messi-Agüero. Pequeñas grandes sociedades, la obra de Sabella, en definitiva. Gol de Lio tras asistencia de Kun. Otra vez. Circunstancia que se repetiría felizmente hasta hoy. Empate de Shaqiri en el arranque de la segunda mitad y vuelta a rearmarse desde la estrategia y la disciplina táctica. Salvio por Rodríguez e Higuaín en lugar de Sosa para pasar del 4-4-2 inicial al interesante 4-3-3 que tuvo por segunda vez al mentado trío Lio-Pipita-Kun. Detalle no menor: Messi poniéndose el equipo al hombro en los minutos finales, primero marcando un golazo de sello barcelonista y luego fabricándose un penal que pateó él mismo con maestría. Desenlace perfecto, resultado justo y plan a la altura de un plantel generoso desde el nombre propio.


Pasaron marzo, abril y mayo sin fútbol. Llegó junio y regresó la alegría ante Ecuador. Ahora sí: Messi-Higuaín-Agüero confirmados desde el inicio. Otro cantar. Show en Nuñez de la mano de estos tres insustituibles e irrefutables talentos en una ráfaga: a los veinte grito de Kun, a los treinta diana de Pipa e instantes después daga de Lio. Posesión y precisión en velocidad, notables encuentros entre Gago y el diez, Fernando entendiendo siempre el concepto "dársela siempre al astro". Máximo brillo, 3-0 al descanso. En el complemento, algunos movimientos de piezas: Sosa por un Agüero aplaudido de pie para darle forma a un nuevo 4-4-2, ahora con Mascherano-Gago en el eje medio. Luego, Lavezzi por Higuaín y ya con el 4-0 producto del gol del cuarto fantástico Di María, Rodríguez entra por el propio Ángel. De nuevo: nótese siempre la mano del conductor en cada detalle.


La primera de estas entregas cierra con el ya famoso amistoso con Brasil en Nueva Jersey. Para el inicio, Sabella decide sacrificar a Agüero e incluir a Sosa con el fin de reforzar la mitad. El DT repite línea de cuatro defensiva, siguen Zabaleta-Fernández-Garay-Rodríguez. El desarrollo cambia en forma constante de manos. Primero el partido es de la Canarinha producto de un fortuito remate libre de Rómulo, luego -en otra ráfaga- el trámite pasa a ser albiceleste de la mano de un Messi inspiradísimo que define en una de las oportunidades como Caniggia ante Taffarel en el duelo de Claudios modelo Turín 1990. El primer tiempo del cotejo termina 2-1 en favor de los más australes. Pero la alegría vuelve a ser brasilera por sendos gritos de Oscar y Hulk. Panorama tan increíble como el autor del 3-2 parcial. Vuelta a reacomodarse en la estrategia, la táctica. Sosa por Guiñazú, Agüero por Di María y empate vía tiro de esquina por cabezazo de Fernández. Nuevo detalle: córner enviado por Messi y conectado por zaguero, calco-gol este y aquel inaugural de Otamendi en Calcuta. ¿Tablas? eso pareció hasta que otro genio del fútbol mundial también arrancó desde la derecha y fue encarando rivales como si fueran conos hasta marcar con notable shot al palo más alejado de un privilegiado espectador como lo fue Rafael. Quien algún día podrá sentarse en un sillón y contarle a sus nietos el día que vio de cerca cómo fue vulnerada su valla por uno de los más grandes talentos que dio el planeta. Reparar en lo siguiente: festejo de 4-3 en equipo, todos unidos. La mano del entrenador.     
    

18 mar 2014

Selección Argentina. Pasos al costado. Volumen I.

A metros de la gloria. Con el boleto en la mano. Prestos a subirse al avión. Estuvieron en la consideración hasta el último instante y/o dejaron de estarlo por algún motivo ¿desconocido?, quedaron postergados por otros con características similares, se lesionaron justo antes de ser citados o, simplemente, no fueron los elegidos.

A continuación, algunos por qué y otras tantas explicaciones sobre aquellos futbolistas que participaron de los partidos amistosos previos a la Copa del Mundo pero luego no fueron tenidos en cuenta por dirigentes o seleccionadores -de turno- a la hora del armado definitivo de cada LISTA mundialista.

                                                           URUGUAY 1930

El seleccionado argentino fue uno de los dieciséis invitados por el Comité Organizador de la FIFA. La albiceleste, tras la Copa América de noviembre de 1929, sólo jugó un cotejo preparatorio con miras al primer certamen continental. Fue el 25 de mayo por la Copa Newton, a menos de dos meses del debut, en Buenos Aires y ante un elenco organizador que sería el campeón. Esa jornada, en el once de la dupla Olazar-Tramutola, actuaron tres hombres que NO experimentarían la gran aventura.


OSCAR TARRÍO

Back derecho, primer marcador central. Debutó en Sportivo Dock Sud. Jugó en San Lorenzo de Almagro y en Ferrocarriles del Estado mientras fue convocado al seleccionado. Pasó también por Newell´s Old Boys. Más tarde, ya alejado de la celeste y blanca, partió a Europa donde vistió los colores de Red Star de Francia y Os Belenenses de Portugal. Se retiró en Atlanta.

Los dirigentes de los clubes, quienes en aquella época votaban en la Asociación a los candidatos que integrarían la lista de jugadores con miras a la primera gran cita continental, se inclinaron por la pareja de zagueros de Racing Club. En su puesto jugaba José Della Torre, consagrado marcador de la Academia, quien se entendía a la perfección con Fernando Paternoster -back izquierdo-. Eran los centrales del elenco blanquiceleste desde hacía tres años y, juntos, funcionaban en gran forma. Della Torre debutó con la camiseta de la Selección en el mismísimo Mundial, postergando a Tarrío, que había sido siempre titular durante la Copa América del 29'.  Pechito terminaría jugando todos los partidos (5): en el cotejo inicial con Francia junto a Ramón Mutis de Boca Juniors y luego sí en compañía de su co-equiper de todos los domingos. ¿Por qué no tuvo lugar entre los posibles reemplazos? La plana mayor se decidió también por Edmundo Piaggio, joven promesa y capitán de Lanús, el único de los veintidós privilegiados que no ingresaría al campo de juego.



ALBERTO CUELLO

Back izquierdo, segundo marcador central. Jugó en Tigre y River Plate. Los estudiosos del deporte más hermoso del mundo lo recordamos por dos hechos centrales; en orden cronológico: a comienzos de 1932 pasó del cuadro de Victoria al conjunto Millonario junto a Bernabé Ferreyra, el Mortero de Rufino, y porque el 19 de noviembre de 1933 anotó el primer tanto en contra de la historia de los superclásicos.

En tiempos donde sólo regía una estricta rigurosidad posicional, Alberto Cuello había demostrado -sobradamente- que podía actuar en los dos puestos de la extrema defensa. Sin embargo, esta notable cualidad pareció no ser suficiente para los votantes, quienes entendieron que Ramón Mutis no podía faltar. El recio zaguero de Boca Juniors era indiscutido y llevaba ya siete años vestido de celeste y blanco. Sería titular en el match inaugural con Francia, su último partido con la camiseta de la Selección. Mientras que Cuello volvería al equipo argentino recién en 1933. Entre ése año y 1937 disputaría cinco cotejos. Haciendo su despedida en un 6-1 a Paraguay por Copa América.



BERNABÉ FERREYRA

Centrodelantero. Hizo su debut en el seleccionado aquella tarde de mayo de 1930. Todavía era joven -tenía apenas 21 años-, aun no había deslumbrado al gran público luciendo la franja "sangre" de River Plate. Se desempeñaba con vigor en el humilde Tigre. La Fiera comenzó a llamar la atención a fuerza de goles. Es que El Ñato -así lo llamaban sus íntimos- cambió el juego, lo revolucionó con su temible shot. "Transformó el fútbol en espectáculo de multitudes" escribiría el agudo periodista Dante Panzeri en 1961.

Lo dicho, era chico: delante suyo estaban, además, otros forwards de gran calidad. Como Nolo Ferreira de Estudiantes de La Plata y Filtrador Stábile de Huracán.  Bernabé, dos años después, comenzaría a dejar una huella imborrable. Marcada a fuego hasta nuestros días. El récord de 206 tantos en 197 encuentros en el profesionalismo será muy difícil de igualar: consumado en 1939, no ha habido futbolista en nuestra tierra que siquiera haya podido acercarse a esa cifra.

En la Selección, después de la Copa, no tendría tampoco muchos partidos más. Esporádicas apariciones: frente a Uruguay en un amistoso en diciembre de 1933, ante Chile en la Copa América del 36' y por el mismo certamen con Brasil un año más tarde. 

                                                           SUECIA 1958

Durante el primer cuatrimestre de 1934 no hubo partidos amistosos. Y a la Copa del Mundo de Italia concurrieron futbolistas amateurs, quienes regresaron pronto al país al caer 2-3 con Suecia en la Primera Fase.

En 1938 el seleccionado nacional se rehusó a participar a raíz del cambio de sede: el campeonato se iba a disputar en Argentina, terminó llevándose a cabo en Francia. Tiempo después, la Segunda Guerra relegó al fútbol a un segundo plano. Así es que quedó en el camino una gran generación de jugadores, entre ellos, la mayoría de los integrantes -el veterano Ángel Labruna fue la excepción que hizo a la regla- de La Máquina de River Plate.

En 1950 se reanudó la actividad internacional mas Argentina continuó con su postura de no participar de la competencia, esta vez, en discrepancia con la delegación brasileña que organizaba la gran cita. La última abstención se produjo en 1954. Esta fue la última ausencia política.

Previo a la "Tragedia de Suecia" se efectuaron una serie de encuentros preparatorios. Dos pares de enfrentamientos ante Paraguay y Uruguay. Algunos de ellos, sobre todo los primeros dos, parecieron premonitorios: el desempeño del conjunto fue lamentable.

La desorganizada Selección jugaba "a la nuestra". Con notorio desorden táctico. Nula preparación física. Practicando un fútbol antiguo. Al cóctel mortal agregarle otro ingrediente trascendental: la cúpula dirigencial había optado por prescindir de los talentos europeos -Angelillo, Maschio, Sívori- sólo por eso mismo, porque emigraron a Italia. Con ellos la historia hubiera sido otra. Y no se trata de presumir para justificar aquello que sucedió más tarde: unos meses antes, en la Copa América de Perú, Los Carasucias se habían llevado el mundo por delante.


ARNALDO BALAY

Centromedio de Racing Club. Elegante, de notable panorama y gran técnica, había sido parte del seleccionado nacional en la Copa América de 1955. Palito permaneció ausente durante tres años del primer equipo, volviendo recién a última hora. A dos meses del Mundial. Considerado como alternativa de Eliseo Mouriño de Boca Juniors y Néstor Rossi de River Plate, nada menos, no tuvo lugar. Sus contendientes, Gallego y Pipo, formaron parte de la lista que viajó a Suecia. Relegándolo. En el año del Mundial se consagró campeón con la camiseta de la Academia dirigido por el mencionado Della Torre. En el club de Avellaneda disputó 117 encuentros y NUNCA se fue expulsado, carácter inusual en un jugador de su posición.



NORBERTO CONDE

Entreala derecho de Vélez Sarsfield. Tenía la capacidad de elaborar jugadas arrancando en la mitad del terreno. Y también contaba con la habilidad para definir aquello que creaba. Comenzó su carrera jugando en el centro del ataque. El tiempo lo retrasó treinta metros. Recostado sobre la punta derecha hizo -en compañía de Ernesto Sansone- uso y abuso de su técnica invariablemente. Saltó a la fama el 24 de junio de 1956, cuando le convirtió el primer gol de la historia a Italia en el Monumental. Aquel tanto sirvió para que el equipo nacional se llevara el partido. A partir de entonces, ése año, fue titular indiscutido. Hasta la aparición del gran Humberto Maschio. Si no tuvo lugar en la lista mundialista fue porque en su puesto jugaba otro fenómeno: Norberto Menéndez.   

RAFAEL GARCÍA FIERRO

Hay futbolistas que tienen muchas chances para mostrarse. Que pueden fallar en el primer intento y seguir con el crédito abierto. Los hay, también, de los otros: quienes para ser parte deben superar las expectativas en un corto lapso. García Fierro, sin dudas, integró este último grupo. Para Guillermo Stábile no estuvo a la altura de los acontecimientos. Lo decidió rápido y su paso fue fugaz. Histórico half izquierdo de Vélez Sarsfield no rindió en cuarenta y cinco minutos de un amistoso frente a Uruguay en Montevideo y se retiró reemplazado por José Varacka, quien terminaría ocupando su espacio en los tres partidos que disputó Argentina en la Copa de Suecia.



MIGUEL JUÁREZ

Ariete de Rosario Central. En la época que comenzaron a verse los "punta de lanza", centrodelanteros que jugaban libres delante de los wingers, Gitano ofrecía al conjunto Canalla la posibilidad de recibir lejos del área e ingresar a ella con el balón dominado. Estas hábiles maniobras fueron repetidas luego en la Selección: por ejemplo, en un amistoso con Perú, cuando debutó reemplazando a Angelillo y convirtió al poco tiempo o cuando le marcó a Brasil en el Maracaná el día que hizo su estreno Pelé. En 1958 mermó su rendimiento y los infalibles artilleros Ludovico Avio de Vélez Sarsfield -scorer del club de Liniers- y José Sanfilippo de San Lorenzo -goleador del doméstico- le arrebataron su sitio en la lista.



OSCAR ROSSI

Otro notable entreala derecho de nuestro fútbol. Coco era un excepcional pasador. Gran parte de los goles que convirtió Sanfilippo con la casaca azulgrana se los debe a él. Gambeteador nato, dividió las aguas de un país: lo criticaban algunos tildándolo de "individualista" lo aplaudían otros por sus extraordinarias jugadas. En cuanto a su suerte, le sucedió lo mismo que a Conde, fue postergado por la descollante aparición de Menéndez. Beto fue titular en Suecia, disputó todos los minutos. Rossi perdió también el mano a mano con Eliseo Prado entre quienes podían ser reemplazantes naturales del artillero de River Plate.



ROBERTO ZÁRATE

Extraordinario winger de River Plate compitió con otros dos astros del puesto: con Osvaldo Cruz de Independiente en primera instancia y con Raúl Belén de Racing Club después. El primero estuvo presente en las dos derrotas (1-3 Alemania Occidental y 1-6 Checoslovaquia) del seleccionado en el Mundial, el segundo debutó un año más tarde en la Copa América que se disputó en el país. 

En la izquierda del ataque Millonario, durante las décadas del cuarenta y del cincuenta jugó en su lugar Félix Loustau, uno de los futbolistas más habilidosos que dio nuestro suelo. Y su reemplazante no pudo ser mejor. Mono Zárate, pese a jugar sobre la raya, resultó ser en 1957 el máximo artillero del certamen local. Su condición de habilidoso y goleador cautivó, pronto, a Guillermo Stábile. El entrenador lo convocó para las Eliminatorias, donde respondió con tantos a Chile y Bolivia en partidos consecutivos. Y estuvo en la consideración hasta que se lesionó, debiendo llamar de urgencia a un veterano Ángel Labruna.
   

8 jul 2013

Sobre el histórico Boca-Atlanta del Metropolitano 1984


El domingo 8 de julio de 1984, Boca Juniors 'toca fondo'. La grave crisis económica e institucional se hace carne en el atuendo que luce aquella fría tarde en Brandsen y del Valle Iberlucea. A continuación, contexto y suceso.

EL CIELO

En el verano de 1981, Boca revoluciona el mercado. Llegan desde Huracán, Miguel Ángel Brindisi y Roberto Passucci. Y con ellos, desembarcan provenientes del viejo continente, Carlos Morete -que había vestido los colores de Las Palmas y Sevilla- y Marcelo Trobbiani -quien había pasado por Elche y Zaragoza-. Además, adquiere a Osvaldo Escudero -de breve estadía en Vélez- y Ariel Krasouski -Wanderers-.


Como si esto fuera poco, el entonces presidente Benito Martín Noel, da el golpe de efecto que necesita en su afán de sepultar las aspiraciones de cuanto candidato a ocupar su lugar se presentase en el mediano plazo: contrata al máximo artillero de los últimos 3 Metropolitano y los últimos 2 Nacional. Sí, al diez de Argentinos Juniors, que desde hacía dos años estaba siendo seguido por una gran cantidad de clubes europeos. Entre ellos, el propio Fútbol Club Barcelona.


Diego Armando Maradona firma en los primeros días de febrero. La operación, según publica el diario La Nación, se estipula 'como un préstamo con opción en un valor cercano a los 8 millones de dólares'. La misma consiste, además, en la cesión de varios futbolistas a Argentinos Juniors. Así es como el Bicho de La Paternal arma un gran equipo y solidifica una base que, unos años más tarde, conquista América. Emigran en el 'paquete', entonces, el arquero Osvaldo Santos, el defensor Miguel Ángel Bordón, los mediocampistas Carlos Salinas y Mario Zanabria y el delantero Carlos Randazzo. Pavada de apellidos.


CAÍDA LIBRE


El conjunto xeneize consigue ése campeonato que tanto añora no sin antes soportar a un gran Ferro Carril Oeste. Noel hace los deberes pero su ambicioso plan tendrá sus severas consecuencias a futuro.


Hacia fines del mismo 1981, el club debe salir de Gira para pagar los gastos del 'pase del siglo'. Así es como llega a jugar en Costa de Marfil. El futuro había sido hipotecado. Elenco agotado por los viajes no puede con Vélez Sarsfield en los Cuartos de Final y, a partir de entonces, comienza su franco declive.


En 1982 los jugadores continúan sumando millas. Pasean por algunos países de América del Norte y llegan a Asia. Hay, por supuesto, recortes de toda clase y tipo. Se devalúa el plantel y los sueldos se achican de manera ostensible. Se marchan Escudero, Maradona, Mastrángelo, Morete, Pernía y Ribolzi. En el Nacional, Boca acaba lejos de clasificarse a las instancias decisivas. 


Para el Metropolitano, se van Matuszyczk, Rodríguez, Suárez, Tesare, Trobbiani y Zanabria. Así y todo, con un once 'corto', Carmelo Faraone se las arregla para terminar en el tercer lugar en el Metropolitano. Aunque el desempeño en la Copa Libertadores es paupérrimo.

El plantel llega a estar siete meses sin cobrar y se acerca el 83', año electoral.

DESDE EL INFIERNO


Boca Juniors luce en su franja oro el nombre de su primer sponsor: Vinos Maravilla. En el abismo. El barco se hunde. El equipo es eliminado pronto por Argentinos en el Nacional y permanece en la mitad de tabla en el Metropolitano. Como corolario, es clausurada la Bombonera por 'deficiencias estructurales'.


En los comicios del 11 de diciembre de 1983, se impone por escaso margen la fórmula Corigliano-Orgambide. Al tomar el 'sillón de Armando', la Comisión Directiva toma la determinación de 'limpiar' a varios hombres. Es así que se despiden por la puerta de atrás: Alves, Barisio, Bernuncio, Comelles, Donna, Quiroz, J.J. López, Macaya, Morandini, Pérez y otros tantos. Mientras que también se decide por la continuidad de Miguel Ángel López.


Con el plantel en huelga, el recientemente electo presidente solicita una licencia de dos meses. La que le será concedida ya en el mismísimo averno.



CON FIBRÓN

Desde abril de 84', la escuadra ribereña deambula como puede por el Metropolitano. Recién en la octava jornada consigue su primer triunfo tras cuatro empates y tres derrotas. 

Por la fecha quince, Boca recibe en la Bombonera a Atlanta. Al oficiar de local y al enfrentar a un rival que viste los mismos colores, debe hacer uso de su camiseta alternativa. Pero la utilería da cuenta de un problema: no existe otro juego, sólo yace el de uso cotidiano. Por lo tanto debe improvisarse un uniforme. Que no es más que la remera blanca de entrenamiento. Y ante la ausencia de números, en la urgencia, ¡son pintados con marcador! Una verdadera afrenta a su rica historia.

Para colmo de males, el interino Ernesto Grillo, dirige tácticamente a un grupo de jugadores de la Cuarta División por el problema de los profesionales. Quienes, desde ya, abogaban por sus derechos en protesta.

Saltan al campo los siguientes juveniles: Walter Medina; Javier Frasco, Marco Dos Santos, Rubén Manfredi, Jorge Latorre; Néstor Tessone (Oscar Galarza), Roberto Fornés, Fabián Peruchena; Denny Ramírez, Gustavo Torres (Roberto Prado), Gabriel Vales.

Los 'pibes' transpiran la casaca blanca y hacen un gran partido, visto y considerando el desafío y la oportunidad que ofrece la coyuntura. Es tanto lo que se juegan y tanto lo que dejan que, al mediar la primera etapa, comienzan a desdibujarse las denominaciones. Un verdadero papelón.

LO QUE POCOS SABEN DE AQUEL ENCUENTRO

1  Alfredo Oscar Graciani abre el marcador al minuto de juego. El delantero de Atlanta, que había debutado en los albores de 1981, pasaría a Boca seis meses después. En el club de la Ribera, brilló como pocos, convirtiéndose en el 13° goleador histórico de la institución al señalar 83 conquistas.

2  Marco Antonio De los Santos lideraba al grupo de 'chicos' que hacía su presentación frente a Atlanta. El día de su debut se dio el gusto de lucir la cinta de capitán y marcar el empate transitorio del encuentro de tiro libre. Correntino, primer marcador central, apenas jugaría un puñado de partidos más en el club.

3  El once de Atlanta era dirigido técnicamente por Jorge Carlos Habegger, quien asumiría en Boca nueve años más tarde, al suceder al exitoso Oscar Washington Tabárez. El entrenador tuvo una floja campaña. Condujo al xeneize poco tiempo; entre mayo y noviembre de 1993. Se fue 'silbando bajito' por los malos resultados y por haber excluido a Blas Armando Giunta, lo que colocó a la gente en su contra.

4  Ernesto Grillo, leyenda del fútbol argentino y DT transitorio, se despidió de un banco de suplentes de un primer equipo ése día. Formador en divisiones inferiores de la casa durante varios años, había dirigido también junto a Bernardo Gandulla, Alberto González, ídolos 'gigantes' de la institución.

5  Fue el último Boca-Atlanta en la Bombonera. En los duelos revancha, el xeneize goleó 5-0 a un bohemio que terminaría descendiendo y no volvería a jugar en la primera categoría. En el estadio de Independiente, anotaron: Abdeneve, Giachello, Passucci, Stocco y Dykstra. En ése orden cronológico.

6  En el segundo tiempo, Boca Juniors utilizó su camiseta titular.

7  El Gráfico, en su edición 3379 del 10 de julio de 1984, reflejó la crisis de la institución, bajo el título: "Caos en Boca: origen, causas y culpables". Eso sí, la tapa fue Ricardo Enrique Bochini.

8  Diez días después del 1-2 ante Atlanta, le fue otorgada la solicitud de licencia al presidente en ejercicio Domingo Corigliano, quien regresaría en septiembre y renunciaría en noviembre. En diciembre, asumió el interventor Federico Polak, quien solucionó una crisis casi terminal y llamó a elecciones.  

31 may 2013

10 Curiosidades sobre la 1° fecha del campeonato argentino


* Podemos observar al centrodelantero Francisco Varrallo, intentando alcanzar una pelota que atrapará Eduardo Alterio. La escenografía, el antiguo y repleto estadio de madera de Boca Juniors.


El 31 de mayo de 1931 arrancó el primer torneo profesional de Argentina. A continuación 10 datos, curiosidades sobre aquella jornada inicial.

1 MÁXIMA GOLEADA

Se produjo en el encuentro que disputaron Quilmes y Huracán. El Globo se impuso en condición de visitante por 4 a 0. Herminio Masantonio, 2° artillero histórico de Primera División, anotó por duplicado. Narciso Enríquez en contra -primer gol en propia puerta- y Orestes Propato redondearon el resultado más abultado de la fecha.

2 MÁS GRITOS

San Lorenzo y Tigre protagonizaron un cotejo plagado de situaciones. En 62 minutos hubo 6 goles. El Santo venció 4-2 al Matador en su casa. Antonio Pérez, extremo derecho del conjunto local, fue la gran figura: asistió a Fernando Rivas en el primer tanto y convirtió el último gol del match.

3 EL BODRIO

Fue el único empate en cero de la tarde. Boca y Chacarita no pudieron celebrar con su gente en el antiguo estadio del Xeneize, ubicado en Brandsen, Del Crucero - hoy del Valle Iberlucea-, Aristóbulo del Valle y las vías del Ferrocarril Sud (1924-38).
Mantuvieron su valla invicta: Alejandro Mena, golero local y Eduardo Alterio, tío del afamado actor Héctor y autor del primer "gol de arquero". Ése hecho se produjo tres meses y diez después, ante Tigre.  

4 MAYOR RECAUDACIÓN

El partido entre Boca y Chacarita fue récord. El club de la Ribera embolsó 8514 pesos moneda nacional, esos que se habían emitido por primera vez en 1903, de menor tamaño respecto de los que habían salido a la calle en 1899 tras la Ley 3505 promulgado dos años antes. El clásico de Avellaneda correspondía se jugase el 31 de mayo pero se disputó recién el 9 de enero de 1932. En aquel choque, Independiente se llevó $11.100 y una goleada 1-4 de su rival de siempre.

5 MENOR RECAUDACIÓN

En las arcas del Club Atlético Lanús sólo ingresaron $839. Además, el Granate cayó 1-2 frente a Gimnasia y Esgrima de La Plata. En la escuadra local, fue titular Edmundo Piaggio, el único hombre que integró el plantel argentino en el Mundial de Uruguay y no ingresó al campo.

6 EL PRIMER GOL

Lo señaló Alberto Zozaya. Nada menos que el centrodelantero de Estudiantes de La Plata quien, a la postre, resultaría ser el máximo scorer del primer certamen de la era profesional. En aquel torneo, anotó 33 tantos. Superando sólo por 2 a su compañero Alejandro Scopelli, notable entreala derecho que ya había brillado en la Selección.

7 EL PRIMERO DE CABEZA

Diego García, centrodelantero de San Lorenzo de Almagro, marcó con la testa ante la valla defendida por José Spadazzi de Tigre. El primer centro-goleador fue arrojado por el back izquierdo, José Fossa.

8 LA PRIMERA EXPULSIÓN

El primer jugador fue Alberto Viola, half derecho de Estudiantes por el árbitro Alberto Neme. Lo curioso fue que corrían 80 minutos y el conjunto platense vencía 3-0 a Talleres de Remedios de Escalada. Es entonces que el arquero y capitán del equipo que caía, Ángel Bossio, decidió convencer al juez para que su rival continuara el compromiso. Circunstancia que, ante el pedido expreso, fue llevada a cabo.

9 LA PRIMERA LESIÓN

La sufrió Aquiles Baglietto de Tigre. Debió dejar la cancha de San Lorenzo. El correcto centromedio del Matador, pasaría al año siguiente a All Boys, club al que representaría en la Selección Argentina un año después.

10 APELLIDO ILUSTRE, INEFABLE HOMBRE DE NEGRO

El árbitro de Boca-Chacarita fue Consolatto Nai Foino, el padre de Carlos, autor de la célebre frase: "penal bien pateado es gol". Se la dijo a Delem, tras el penal que falló frente a Antonio Roma en 1962, cuando el delantero fue a protestarle por un supuesto adelantamiento del guardavallas. El referí ya se había hecho conocido en 1949, cuando le pegó al defensor de Boca, Francisco Perroncino en un vibrante Independiente-Boca en Avellaneda.

11 abr 2013

Selección Argentina Sub 17: todos los datos y números



Todos los datos y números acerca del seleccionado argentino Sub 17.

SUDAMERICANO SUB 16 ARGENTINA 1985: 1° PUESTO.

MUNDIAL SUB 16 CHINA 1985: FASE DE GRUPOS.

DT: Carlos Pachamé.

Se destacan: Hugo Maradona y José Miguel.

A la mayor, sobre 18 jugadores: Fernando Cáceres (23 partidos) y Fernando Redondo (29).


SUDAMERICANO SUB 16 PERÚ 1986: 4° PUESTO. No clasificó al MUNDIAL SUB 16 CANADÁ 1987.

DT: Carlos Pachamé.


SUDAMERICANO SUB 16 ECUADOR 1988: 2° PUESTO.

MUNDIAL SUB 16 ESCOCIA 1989: CUARTOS DE FINAL.

DT: Carlos Pachamé.

Se destacan: Leonardo Díaz, Pablo Lavallén, Luis Medero y Walter Paz.

A la mayor, sobre 18 futbolistas: Roberto Abbondanzieri (49 cotejos).


SUDAMERICANO SUB 17 PARAGUAY 1991: 3° PUESTO.

MUNDIAL SUB 17 ITALIA 1991: 3° PUESTO.

DT: Reinaldo Merlo.

Se destacan: Christian Akselman, Juan Azconzábal, Rubén Bernuncio, Carlos Chaile, Rubén Comelles, Ángel Morales, Raúl Sanzotti y Ariel Zapata.

A la mayor, sobre 18 citados: Rodolfo Arruabarrena (5 compromisos), Marcelo Gallardo (41), Claudio Husaín (14), Gustavo Lombardi (2) y Juan Verón (71).


SUDAMERICANO SUB 17 COLOMBIA 1993: 3° PUESTO.

MUNDIAL SUB 17 JAPÓN 1993: FASE DE GRUPOS.

DT: Reinaldo Merlo.

Se destacan: Leonardo Biagini, José Burtovoy, Mauro Cantoro, Nicolás Diez, José Ramírez, Pablo Rodríguez y Emiliano Romay.

A la mayor, sobre 18 convocatorias: Federico Domínguez (1 partido) y Fabricio Fuentes (1).


SUDAMERICANO SUB 17 PERÚ 1995: 2° PUESTO.

MUNDIAL SUB 17 ECUADOR 1995: 3° PUESTO.

DT: José Pekerman.

Se destacan: Fabián Cubero, Daniel Islas, Fernando Gatti, César La Paglia y Sixto Peralta.

A la mayor, sobre 18 citaciones: Pablo Aimar (52 encuentros), Esteban Cambiasso (52) y Aldo Duscher (3).


SUDAMERICANO SUB 17 PARAGUAY 1997: 2° PUESTO.

MUNDIAL SUB 17 EGIPTO 1997: CUARTOS DE FINAL.

DT: José Pekerman.

Se destacan: Ezequiel González, Cristian Grabinski, Julio Marchant, Guillermo Pereyra, Livio Prieto, Guillermo Santo y Luis Zubeldía.

A la mayor, sobre 18 menciones: Franco Costanzo (1 match), Ernesto Farías (1), Juan Fernández (1), Luciano Galletti (13) y Gabriel Milito (42).


SUDAMERICANO SUB 17 URUGUAY 1999: 4° PUESTO. No clasificó al MUNDIAL SUB 17 NUEVA ZELANDA 1999.

DT: Hugo Tocalli.


SUDAMERICANO SUB 17 PERÚ 2001: 2° PUESTO.

MUNDIAL SUB 17 TRINIDAD Y TOBAGO 2001: 4° PUESTO.

DT: Hugo Tocalli.

Se destacan: Marcos Aguirre, Hugo Colace, Walter García, Maximiliano López, Hernán Mattiuzo y Rubens Sambueza.

A la mayor, sobre 18 apellidos: Javier Mascherano (89 cruces), Gonzalo Rodríguez (6), Carlos Tevez (64) y Pablo Zabaleta (30).


SUDAMERICANO SUB 17 BOLIVIA 2003: 1° PUESTO.

MUNDIAL SUB 17 FINLANDIA 2003: 3° PUESTO.

DT: Hugo Tocalli.

Se destacan: Pablo Alvarado, Matías Cahais, Leandro Díaz,  Alejandro Faurlín, Lautaro Formica, Nahuel Guzmán, Diego Lagos y Hernán Peirone.

A la mayor, sobre 20 nombres: Walter Acevedo (1 enfrentamiento), Lucas Biglia (7), Neri Cardozo (1), Fernando Gago (45), Ezequiel Garay (13) y Oscar Ustari (2).


SUDAMERICANO SUB 17 VENEZUELA 2005: FASE DE GRUPOS. No clasificó al MUNDIAL SUB 17 PERÚ 2005.

DT: Miguel Tojo.


SUDAMERICANO SUB 17 ECUADOR 2007: 3° PUESTO.

MUNDIAL SUB 17 COREA DEL SUR 2007: CUARTOS DE FINAL.

DT: Miguel Tojo.

Se destacan: Mariano Bíttolo, Alexis Machuca, Damián Martínez, Fernando Meza y Gastón Sauro.

A la mayor, sobre 21 jugadores: Mateo Musacchio (2 juegos), Eduardo Salvio (5) y Franco Zuculini (1).


SUDAMERICANO SUB 17 CHILE 2009: 2° PUESTO.

MUNDIAL SUB 17 NIGERIA 2009: OCTAVOS DE FINAL.

DT: José Brown.

Se destacan: Sergio Araujo, Ezequiel Cirigliano, Lucas Kruspzky, Leandro González Pirez, Leandro Marín, Esteban Orfano, Nicolás Tagliafico y Daniel Villalba.

Ningún jugador a la mayor sobre 21 futbolistas.


SUDAMERICANO SUB 17 ECUADOR 2011: 3° PUESTO.

MUNDIAL SUB 17 MÉXICO 2011: OCTAVOS DE FINAL.

DT: Oscar Garré.

Se destacan: Agustín Allione, Martín Benítez, Brian Ferreira, Gaspar Iñíguez, Lucas Ocampos y Lucas Pugh.

Todavía no ha debutado ninguno de los 21 convocados.